Dios, el Altísimo, el Espíritu perfecto e infinito, es Luz de Amor, Luz de Sabiduria, Luz de Potencia, Luz de Bondad, Luz de Belleza. Él es el padre de las Luces y, quien vive de Él y en Él, al estar en la Luz, ve.
Y es deseo de Dios que las criaturas vean.
Él ha dado al hombre el intelecto y el sentimieto para que pudieran ver la Luz, o sea, verle a Él, y comprenderla y amarla. Ha dado al hombre los ojos para que pudiera ver lo más bello de entre lo creado, lo que constituye la perfección de los elementos, aquello por lo cual es visible la Creación y que es una de las primeras acciones de Dios Creador y lleva el signo más visible de su Creador: la luz, incorpórea, luminosa, beatífica, consoladora, necesaria, como necesario es el Padre de todos, Dios eterno y altísimo.
viernes, 7 de agosto de 2009
Hay tantos misterios en este pequeño paraiso, que cada susurro que disimulan tus ojos, tus gestos lo descubren.
Un soplo de nerviosismo se despeina, entre pensamientos y oraciones, creando movimiento en la sombra de tus alas.