lunes, 1 de agosto de 2011

Tratado sobre la práctica del amor a Jesucristo

Del oficio de lectura, 1 de Agosto, San Alfonso María de LigorioEl amor a CristoDe las obras de San Alfonso María de Ligorio , obispo y doctor de la Iglesia
Tratado sobre la práctica del amor a Jesucristo, edición latina, Roma 1909, pp.9-14.


Toda la santidad y la perfección del alma consiste en el amor a Jesucristo, nuestro Dios, nuestro sumo bien y nuestro redentor. La caridad es la que da unidad y consistencia a todas las virtudes que hacen al hombre perfecto.
¿Por ventura Dios no merece todo nuestro amor? Él nos ha amado desde toda la eternidad. «Considera, oh hombre –así nos habla–, que yo he sido el primero en amarte. Aún no habías nacido, ni siquiera existía el mundo, y yo ya te amaba. Desde que existo, yo te amo».
Dios, sabiendo que al hombre se lo gana con beneficios, quiso llenarlo de dones para que se sintiera obligado a amarlo: «Quiero atraer a los hombres a mi amor con los mismos lazos con que habitualmente se dejan seducir: con los vínculos del amor». Y éste es el motivo de todos los dones que concedió al hombre. Además de haber dado un alma dotada, a imagen suya, de memoria, entendimiento y voluntad, y un cuerpo con sus sentidos, no contento con esto, creó, en beneficio suyo, el cielo y la tierra y tanta abundancia de cosas, y todo ello por amor al hombre, para que todas aquellas criaturas estuvieran al servicio del hombre, y así el hombre lo amara a él en atención a tantos beneficios.
Y no sólo quiso darnos aquellas criaturas, con toda su hermosura, sino que además, con el objeto de conquistarse nuestro amor, llegó al extremo de darse a sí mismo por entero a nosotros. El Padre eterno llegó a darnos a su Hijo único. Viendo que todos nosotros estábamos muertos por el pecado y privados de su gracia, ¿que es lo que hizo? Llevado por su amor inmenso, mejor aún, excesivo, como dice el Apóstol, nos envió a su Hijo amado para satisfacer por nuestros pecados y para restituirnos a la vida, que habíamos perdido por el pecado.
Dándonos al Hijo, al que no perdonó, para perdonarnos a nosotros, nos dio con él todo bien: la gracia, la caridad y el paraíso, ya que todas estas cosas son ciertamente menos que el Hijo: El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?


Oración

Oh Dios, que suscitas continuamente en tu Iglesia nuevos ejemplos de santidad, concédenos la gracia de imitar en el celo apostólico a tu obispo san Alfonso María de Ligorio, para que podamos compartir en el cielo su misma recompensa. Por nuestro Señor Jesucristo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Canciones que hace el alma en la íntima unión de Dios




¡Oh llama de amor viva
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva
acaba ya si quieres,
¡rompe la tela de este dulce encuentro!
¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda!
¡Oh toque delicado
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.
¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con estraños primores
calor y luz dan junto a su querido!
¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!


San Juan de la Cruz

domingo, 6 de junio de 2010

A la sombra de tus alas canto con júbilo!!!





SALMO 62, 2-9
El alma sedienta de Dios

2Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.
3¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
4Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
5Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
6Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.
7En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
8porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
9mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.
10Pero los que buscan mi perdición
bajarán a lo profundo de la tierra;
11serán entregados a la espada,
y echados como pasto a las raposas.
12Y el rey se alegrará con Dios,
se felicitarán los que juran por su nombre,
cuando tapen la boca a los traidores.




lunes, 24 de agosto de 2009

A DIOS





SANTO,


SANTO,


SANTO


Y
 

BENDITO,
 

TÚ,


SEÑOR EXCELSO

viernes, 21 de agosto de 2009

Luz






Dices que el temor te paraliza,
Que las dudas te consumen,
Que turban tu ser,

Te oscurece el sentir tu amor divido....

Dios, el Altísimo, el Espíritu perfecto e infinito, es Luz de Amor, Luz de Sabiduria, Luz de Potencia, Luz de Bondad, Luz de Belleza. Él es el padre de las Luces y, quien vive de Él y en Él, al estar en la Luz, ve.
Y es deseo de Dios que las criaturas vean.
Él ha dado al hombre el intelecto y el sentimieto para que pudieran ver la Luz, o sea, verle a Él, y comprenderla y amarla. Ha dado al hombre los ojos para que pudiera ver lo más bello de entre lo creado, lo que constituye la perfección de los elementos, aquello por lo cual es visible la Creación y que es una de las primeras acciones de Dios Creador y lleva el signo más visible de su Creador: la luz, incorpórea, luminosa, beatífica, consoladora, necesaria, como necesario es el Padre de todos, Dios eterno y altísimo.

viernes, 7 de agosto de 2009



Hay tantos misterios
en este pequeño paraiso,
que cada susurro
que disimulan tus ojos,
tus gestos lo descubren.


Un soplo de nerviosismo
se despeina,
entre pensamientos y oraciones,
creando movimiento
en la sombra de tus alas.